Johanny Pernia

Toca hacer todo antes de las 7.00 de la noche, limpieza, baño, cena; después de esa hora: "oscuridad total". No hay día de descanso frente a los racionamientos eléctricos, sea domingo o feriado, los cortes son casi una religión en diferentes sectores del área metropolitana del Zulia. En el barrio La Polar, municipio San Francisco, el señor Miguel de 80 años, después de cenar saca la mecedora al porche de su casa y se sienta durante las próximas seis u ocho horas, casi siempre la luz regresa a las 2.00 de la mañana o hasta más tarde.

El anciano se queja de "No poder conciliar el sueño", el calor lo desespera. Vive solo, su esposa falleció recientemente y por los constantes recuerdos no le gusta entrar al cuarto que solía compartir con su pareja de toda una vida, porque está a oscuras.

Sólo pide que el Gobierno sea un poco más clemente y reduzca las horas de racionamiento para tener un sueño normal. “Esto no se puede soportar, es peor que un calvario, así no se puede vivir”, afirma.

El Zulia es uno de los estados más golpeados por la situación de inestabilidad eléctrica y sigue sufriendo los embates de esta problemática.

Las continuas fallas en la Línea 1 Yaracuy-El Tablazo en el mes de enero aunadas a las de Termozulia anunciadas en su momento por el Gobierno regional, la última el pasado mes de abril, provocó que el cronograma de cortes regresara “como un clavel”.

El gobernador Omar Prieto anunció el pasado 8 de abril el fin de los racionamientos para ese fin de semana en el estado, sin embargo la promesa se mantiene al aire sin fecha de consumación. 

 

«La próxima semana estaremos anunciando la eliminación completa de administración de carga eléctrica en el estado Zulia. Victoria para el pueblo», dijo Prieto.

"La situación no es equilibrada", según lo afirman los afectados. Algunos sectores "no se salvan" mientras que en otros le quitan la luz entre una y tres horas diarias. 

Vivos ejemplos son sectores como San Jacinto, Ciudad Losada, La Rotaria y La Paz en Maracaibo, también La Polar, El Soler y Los Cortijos en San Francisco, son considerados como insalvables. 

Tienen horas fijas de electricidad y sus habitantes "sólo esperan el tanganazo". De ahí para adelante toca "aguantar la pela”.

Los cortes por sectores oscilan entre las 11.00 de la mañana y las 4.00 de la tarde y en otras zonas desde las 8.00 de la noche hasta las 2.00 de la madrugada. El primero golpea de frente al comercio, el segundo la tranquilidad de los hogares zulianos.

Exponerse

Como una acción “inhumana” lo califica Gabriela Vivas, quien reside en la urbanización La Coromoto y afirma que todas las noches tiene que salirse con su hijo de siete años al patio para tratar de dormir un poco. 

"Tenemos que hacer todo más temprano, nos la quitan a las 7.00 de la noche, de ahí es terrible, horrible, nos hemos visto en la necesidad de dormir en el porche o en el patio, expongo a mi hijo al calor, la inseguridad, los zancudos y a otras enfermedades. No hay justificación para que estemos viviendo esta situación”, resalta.

Vivas explica que todos los días sin falta les dan "su ración", pero a pesar de ello aún mantiene su esperanza “en Dios” de que muy pronto todo se solvente.

Carencias

“La posibilidad de un gran apagón nacional es alta”, advierte el ingeniero José Aguilar, consultor especializado en el tema eléctrico. El país funciona actualmente con apenas 10.900 MW hidroeléctricos y termoeléctricos efectivos, es decir, casi 4000 MW menos que con los que contaba antes del Blackout del 2019.

Asegura que “a pesar que la demanda hoy reducida, no pueden aumentar la generación porque hay severas deficiencias en generación, transmisión y distribución de electricidad”.

El experto afirma que en Guri se lograron recuperar dos unidades grandes, la U14 y la U19, para la generación de energía, pero a pesar de ello “no funcionan todavía a plenitud”.

“En esta situación no puede ocurrir ninguna otra falla adicional de electricidad en el trayecto del sistema, porque no tenemos respaldo ni capacidad de reacción. Y tampoco puede hacerse mantenimiento a los equipos porque no hay cómo maniobrar”, afirma Aguilar.

En distribución las fallas son incontables. Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, Valencia, Maracay siguen presentado “fallas catastróficas”. 

Indica que las unidades con una potencia instalada combinada de 415 MW en el complejo Termozulia, es absolutamente insuficiente. Maracaibo solamente, con 2400 MW instalados, necesita de 1700 a 2000 MW disponibles para dar un margen de seguridad al suministro.

La realidad en el Zulia se mantiene, muy pocos sectores “disfrutan” el servicio eléctrico las 24 horas, pero los pocos que lo hacen no se salvan de los bajones que superan los cinco al día, y con ellos el daño de los electrodomésticos en los hogares zulianos.

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