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 Tras dejarse cuatro puntos en los últimos tres partidos y ceder el liderato de LaLiga al Real Madrid, el Barcelona necesita ganar en el Camp Nou al Atlético de Madrid si quiere mantener las aspiraciones de revalidar el título, en un duelo que desafía al conjunto azulgrana más que al equipo rojiblanco, instalado en la tercera posición que ha fijado ya como objetivo prioritario, pero ante un escenario en el que nunca ha ganado Diego Simeone.

Aunque este lunes Quique Setién negó que hubiera mala sintonía entre el cuerpo técnico y la plantilla, lo cierto es que las aguas bajan revueltas en la entidad azulgrana.

Tras el empate ante el Celta (2-2), Luis Suárez responsabilizó al entrenador de los malos resultados fuera de casa, y minutos antes, en una pausa del choque en Vigo, un airado Leo Messi no quiso atender a las indicaciones que el segundo de Setién, Eder Sarabía, intentaba hacerle una y otra vez desde la banda.

El equipo no gana ni tampoco convence con su juego, sobre todo en las segundas partes. Y las sensaciones no son buenas. No parece, por tanto, un buen momento para jugarse LaLiga ante uno de los rivales más incómodos del campeonato.

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