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El Barça se rompe en LaLiga. Perdió por primera vez contra el Atlético en el campeonato desde 2010 tras un error increíble de Piqué y Ter Stegen cuando el primer tiempo acababa y después, aunque no bajó los brazos y buscó el empate hasta el final, con más ocasiones incluso que el Atlético en la segunda parte, no pudo romper la resistencia de los atléticos.

La jornada además lo deja sin Piqué por una lesión gravísima y sin Sergi Roberto por una lesión muscular que completó el infortunio barcelonista ante un Atlético fuerte, con oficio, que mima más el balón que antes y que, además, no ha perdido las virtudes que le han hecho un equipo tan combativo.

Un regalo de Piqué y Ter Stegen cuando el primer tiempo languidecía, con el balón en poder del Barça, ya en el tercer minuto del descuento, el último, impulsó al Atlético hacia un partido cómodo y puso las cosas cuesta arriba para el Barça, que después recibió el durgo golpe de la lesión de Piqué.

Lo peor, sin duda, fue eso: la lesión, aparentemente gravísima, de Piqué. Un golpe anímico. El central se rompió con media hora por delante, cuando el Barça buscaba el empate. En una acción defensiva, fue a hacer un giro y Correa, que caía al suelo tras una acción con Alba, le cayó con todo su peso sobre la rodilla de forma escalofriante.

El central intuyó inmediatamente el alcance de la lesión. Marchó llorando, roto, casi como un Barça demasiado tierno para reaccionar a tanto golpe. Una jornada después de perder a Ansu, se queda sin Piqué.

Inicio trepidante

El partido arrancó de poder a poder, con mucho ritmo. El Atlético salió fuerte en dos fases: bien replegado en defensa, sin dejar espacios, y también dinámico y preciso a la hora de tener el balón. Y dejó claro, además, que no ha perdido su sabiduría a la hora de contratacar.

El Barça, por su parte, tuvo su mejor baza ofensiva por la derecha a través de Dembélé, que superó a menudo a Yannick Carrasco, que lo marcaba permitiendo a Hermoso estar pendiente de los pasillos interiores, lo que da idea del sacrificio con el que los jugadores rojiblancos se despliegan.

Dembélé avisó muy pronto al dejar un gran centro a Griezmann, que había salido como mediapunta por detrás de Messi y remató alto por poco. La respuesta del Atlético fue casi inmediata con un chut de Saúl que Ter Stegen repelió a córner tras la primera gran acción colectiva de los locales por el extremo de Carrasco. El siguiente aviso de los atléticos llegó por el otro lado: chut de Llorente, que dejó en evidencia a Alba, al poste y fuera.

El Barça consiguió, después de este arranque vibrante del Atlético, tomar el pulso al partido y jugar cerca de la portería de Oblak. Messi chutó fuera tras una nueva acción de Dembélé, Sergi Roberto no se atrevió a rematar en una buena acción ofensiva y buscó un centro que no halló remate y Alba encontró por fin en un pase interior a Leo, que sin embargo no consiguió definir bien ante Oblak.

Error y reacción

El problema del Barça era que el Atlético sigue sintiéndose cómodo cerrando su área a cal y canto. Y, en cuanto hubo un despiste barcelonista, lo aprovechó. En plena posesión barcelonista y en el tercer minuto del añadido del primer tiempo, Piqué salió de su posición sin que se sepa aún por qué, perdió el balón y Correa, atento, pasó al espacio a Carrasco, sin nadie entre él y Ter Stegen por la zona de Piqué. Salió Ter Stegen de forma temeraria muy (pero mucho) fuera del área, Carrasco lo dribló y chutó desde más de treinta metros a puerta vacía.

Con el segundo tiempo dispuesto en las condiciones preferidas del Atlético, Lenglet puso a prueba a Oblak en dos cabezazos casi consecutivos: el primero, a centro de Jordi Alba. Acto seguido, en la contra posterior, evitó el remate de Joao Félix. Y, a continuación, el segundo cabezazo, que sacó el meta atlético sobre la línea, a centro de Messi.

Pero la lesión de Piqué enfrió al Barça. Obligó a una reestructuración defensiva (De Jong central diestro al lado de Lenglet, Dest al lateral y Sergi Roberto a la medular con Pjanic) y dejó al Barça tocado, aunque no se rindió. Supo combatir pese a las circunstancias. Se puso las pilas y un centro de Messi fue cabeceado por Griezmann a las manos de Oblak.

Sergi Roberto también se lesionó muscularmente al chutar, en uno de los últimos intebntos del Barça por empatar. No pudo ser sustituido porque se habían agotado los cambios.

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