Agencia / Foto: Cortesía

James Rodríguez fue, una vez más y sin ninguna duda, el mejor jugador del Everton, pero ni siquiera la mejor versión del colombiano fue suficiente para romper una maldición de los toffees que dura ya una década. Aun así, los de Ancelotti consiguieron dar un paso hacia adelante y nivelar las fuerzas porque el VAR anuló el tanto de Henderson en el minuto 92 por un fuera de juego milimétrico y muy polémico que volverá a despertar las críticas en Inglaterra contra la tecnología en el fútbol.

La nota negativa la puso sin embargo Virjil van Dijk, que recibió una entrada criminal de Pickford que le hizo retirarse del terreno de juego con muy malas sensaciones. El portero inglés se libró de la roja porque el linier había levantado la bandera para señalar fuera de juego, pero cuesta entender por qué no se pudo intervenir ante una agresión flagrante que además se llevó por delante un jugador. Quien sí que se llevó la roja en los instantes finales fue Richarlison, que también fue a cazar sin miramientos a Thiago en un balón dividido y que podría haber lesionado gravemente al español, que pudo seguir jugando.

Sobre el campo, los de Klopp salieron a marcar terreno desde el primer momento, y Mané, aprovechando una buena incursión de Robertson por la banda, abrió el marcador a los dos minutos de juego. Jarro de agua fría para el Everton, que venía de ganar todos sus partidos en este arranque de temporada, y que hizo que los de Ancelotti tuviesen unos primeros momentos de parálisis que podrían haberles costado el partido, según publica el diario As. 

Tras un disparo maravilloso de Alexander-Arnold que fue muy bien detenido por Pickford, los toffees reaccionaron con un cabezazo de Keane de córner tras un centro maravillosamente colgado de James, que cada vez que sacó la zurda a pasear en el partido fue un auténtico regalo. 

Con las fuerzas igualadas, y tras la entrada criminal de Pickford sobre Van Dijk, los reds volvieron a adelantarse después de una frivolidad en el despeje de Yerry Mina que fue bien aprovechada por Salah. Y, cuando todo parecía perdido para el Everton, Calvert-Lewin, que se está marcando un arranque de temporada espectacular, volvió a nivelar el encuentro con un cabezazo.

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