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Joaquín Sabina (71 años) se desplomó este miércoles durante un concierto en el Wizink Center de Madrid bajo la atónita mirada de los espectadores que, tal y como relataron a ABC, salió del escenario en camilla.

Se trata del último susto del músico, que en los últimos años ha presentado una "endeble salud de hierro", catalogada así por diversos medios de comunicación.

La operación quirúrgica a la que se sometió de urgencia el cantante Sabina por un coágulo cerebral concluyó satisfactoriamente, informó a Efe su representante desde la misma Clínica Rúber Internacional.

A la espera de un comunicado oficial del hospital, su portavoz comunicó que su estado "no era grave", que todo salió "muy bien" y que el cantante, que tuvo que ser operado "por un pequeño coágulo", permanecerá 48 horas en observación.

Sabina estaba en observación en la UCI desde que ingresó anoche tras la caída sufrida desde el escenario del Wizink Center de Madrid, donde ofrecía un concierto junto a Joan Manuel Serrat.

Historial médico 

Todo comenzó con el derrame cerebral que sufrió en 2001 y que le obligo a centrarse en su recuperación para, en general, "maltratarse mucho menos". Así lo indicó un año después, en una entrevista con EFE, cuando confesó su preocupación por "envejecer, por la salud" y por que no le quieran "las mujeres".

"Cuando les cuenten que envejecer es una cosa fantástica, porque la experiencia y la sabiduría... Mienten como bellacos. Envejecer es una puta mierda", exclamó entonces.

Con su temporal "desaparición" mediática remitieron los achaques de salud, pero en 2011 se vio obligado a suspender los tres conciertos que tenía programados en Estados Unidos -Nueva York, Miami y Los Ángeles- por problemas intestinales. Él mismo lo atribuyó a una "diverticulitis aguda". Apenas un año antes sufrió una caída doméstica por la que no pudo actuar en el Palau de Barcelona.

La localidad de Cariñena vio como Sabina cancelaba su participación en un acto vinícola, prevista para julio de 2013, debido a un "mareo", quizás por "el calor", relató su entorno.

En 2014 tuvo que abandonar por la puerta de atrás el mismo escenario en el que este miércoles no ha podido finalizar el concierto. Entonces abortó el espectáculo a las dos horas, a pocas canciones del final. Posteriormente confirmó que fue debido a problemas estomacales, aunque en un primer momento afirmó que había sufrido una crisis de pánico escénico.

En 2015 también tuvo que suspender dos conciertos en Canarias una tendinitis en el pie izquierdo, dolencia que le había obligado a recurrir a un bastón.

El 2018 también fue un año complicado para el cantautor. En febrero, suspendió otros dos conciertos en México "por un golpe en el ojo, con fuerte hematoma e hinchazón», que se provocó a su vez por un "pequeño mareo" a causa de "unas molestias en un oído", tal y como recoge EFE.

En abril de ese mismo año, ingresado para tratarse de una tromboflebitis en la vena ileofemoral de su pierna izquierda, lo que le costó la cancelación de cuatro conciertos.

En junio de ese mismo año, de nuevo en el WiZink Center de Madrid, y tras una hora y media de actuación, tuvo que interrumpir el show por "una disfonía aguda consecuencia de un proceso vírico"."No están viendo ustedes un buen concierto por mi parte hoy", llegó a reconocer a mitad del espectáculo.

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