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Con embajadores tan conocidos como Juan Luis Guerra o el mítico Víctor Víctor, uno de los principales impulsores de este género de música caribeña que se baila y se goza en todo el mundo, la bachata es ya tan patrimonio de la humanidad como el Taj Mahal. 

Así lo decidió la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que ha hecho entrega a una delegación dominicana en su sede de París de su certificado conmemorativo en una emotiva ceremonia en la que también se homenajeó al cantante Víctor Víctor, fallecido recientemente de COVID.

 

El acto celebrado el jueves fue transmitido por Zoom y entre los asistentes estuvieron presentes el cantautor José Antonio Rodríguez y la viuda de Víctor Víctor, Sobeida Ferreras, que dedicó una palabras de agradecimiento. 

También el secretario de la convención UNESCO 2003 para la salvaguardia del Patrimonio Cultural, Tim Curtis, aprovechó la ocasión para felicitar a la República Dominicana y dijo que la entrada de la bachata en la lista “es un reconocimiento a la importancia de esta expresión, que es tanto tradicional como contemporánea, para los diversos grupos culturales y comunidades que la practican”.

Al son de la libertad

Considerado el género latino más popular  -más incluso que la salsa o el merengue-, el origen de la bachata no puede desligarse de la historia de la República Dominicana y los aires de libertad nacidos en los años 60, justo al final de las tres décadas que duró la dictadura de Trujillo. 

Si bien al principio se la consideró como una variante del bolero y decir “bachata” era sinónimo de “fiesta popular”, este género fue recibiendo influencia de otros estilos hasta que acabó siendo el baile del pueblo llano. Incluso estaba considerada más bien una música de barriadas pobres y zonas rurales de Santo Domingo, con pioneros como el compositor José Manuel Calderón, cuya canción Borracho de amor, de 1962, se considera la primera grabación de bachata. 

Sin embargo, a finales de los años 80 y principios de los 90’, la bachata se convirtió en la música dominicana por excelencia, anunciada en las emisoras de radio todo el tiempo junto a sus grandes representantes, como Juan Luis Guerra y su Bachata Rosa, que llevó estos ritmos a las nuevas generaciones. 

Hoy son muchos los artistas, como Shakira o Zendaya, quienes sin ser bachateros del todo la introducen en su repertorio más Pop. O la fusionan con estilos como el tango, como hace el uruguayo Pablo Alejandro, apodado ‘el caballero de la bachata’. 

 

También hay quien se aferra a los orígenes, de los que fue parte implicada, como Luis Segura, papá de la bachata, que coincidiendo con la certificación de la UNESCO está preparando su último disco, que incluye grandes clásicos y colaboraciones con otros pioneros como Leonardo Paniagua o Víctor Víctor. 

Con artistas como Segura todavía en activo, hay quien afirma que la bachata cede simbólicamente el testigo a los nuevos artistas y cierra el círculo. Al final, no hay nada más orgánico que la música, ni nada más eterno, como muestra la declaración de la UNESCO.

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