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Sobran las palabras... Porque cuando se piensa en un coche con fuerza, con garra y con un indiscutible estilo british, lo primero que nos viene a la mente es el icónico MINI de tres puertas. Compacto, ágil, con una aceleración que deja pegados a todos los de su especie y con una estética tan fresca y atemporal que siempre resulta actual. Ya se sabe: los clásicos no pasan de moda.

Durante más de seis décadas, que se dice pronto, MINI ha sido ejemplo de la mejor ingeniería británica, todo un acierto en tecnología automovilística. Muchos han intentando lanzar algo similar, pero el modelo urbano al que tantas generaciones de jóvenes inconformistas le han declarado su apoyo, es muy difícil de igualar.

¿El secreto de su continuo éxito? Buena parte se debe a su tamaño (perfecto para la ciudad) a su estilo netamente deportivo y a esa sensación deportiva de estar a los mandos de un kart (agilidad, nervio, presencia) acompañada de una rompedora estética que mantiene año tras año la esencia de la marca.

Pero la clave real hay que buscarla en su capacidad para evolucionar con los tiempos y reinventarse una y mil veces hasta adaptarse a los gustos que demanda la sociedad. Así llega hasta nosotros la más arriesgada apuesta de MINI y la que le ha permitido entrar por la puerta grande en la era de la electrificación.

Recibe como se merece a la estrella de esta temporada, el nuevo MINI Cooper SE, un coche que mantiene el ADN de MINI, pero más ecológico y sostenible que sus antecesores. Un cero emisiones, 100 % Eléctrico, que está destinado a triunfar entre los apasionados de la vida en la city y entre quienes disfrutan de la carretera. Porque, ahí donde lo ves, el MINI Cooper SE, cuenta con una autonomía de hasta 234 km y una velocidad punta de 150 km/h, para hacer las escapadas que quieras, cuando quieras, con total tranquilidad.

De la fama a la gloria

En 1959, en plena época de escasez de combustible, Alec Issigonis un ingeniero contratado por la British Motor Corporation, recibió el encargo de diseñar un coche familiar, amplio por dentro, pero de reducidas dimensiones por fuera y con un gasto de gasolina contenido (comparado con los coches de la época).

Así apareció en sociedad el primer Mini. Tuvieron que pasar unos años hasta que una figura del automovilismo, John Cooper, percibió el potencial deportivo del modelo y como buen visionario, aunó fuerzas con Issigonis para crear el MINI Cooper S de color rojo y techo blanco que, contra todo pronóstico, ganó en 1964 el Rally de Montecarlo (uno de tantos que tiene en su historia). Había nacido la leyenda.

Recogiendo esta estela de innovación y experiencia, en un momento en el que la sociedad es partidaria de una movilidad alternativa, con energías limpias y respetuosas con el planeta, el icónico MINI da un paso más allá, eleva su nivel de tecnología y se convierte en el eléctrico que llega para quedarse en una normalidad más sostenible.

Ante ti, un coche con el que se disfruta conduciendo, de la forma más relajada y silenciosa posible, confortable, seguro y ecofriendly.

Se presenta en 4 niveles de acabado en los que puedes elegir el tipo de llantas, el color de la carrocería y el color a contraste del techo y de los retrovisores. Podríamos decir que entre nuestros favoritos está este de color verde, pero llegados a cierto nivel hay que llamar a las cosas por su nombre y el elegido por MINI no deja lugar a dudas sobre sus intenciones: British Racing Green IV. Toma nota, porque va a dar mucho que hablar.

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